martes, 14 de agosto de 2018


Estoy pensando en pintar su retrato. Lo miro, conozco en parte su historia. Puedo reconocerla en sus arrugas, su gesto y sobre todo en su mirada. Su boca horizontal, neutra, quiere mantener silencio. Es que muchas de las imágenes que vió y fotografió, lo dejaron mudo, con el alma encogida. 
Perdida la esperanza, la pudo volver a encontrar. Eso es profundamente humano, y el polo opuesto al que hizo que la perdiera.
Quizás un día de estos, pinte a Sebastiao Salgado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario